Cada cierto tiempo me detengo a pensar sobre el verdadero sentido de la vida. Será que el universo y todo lo que existe en el es una formula matemática. Será que en realidad Dios no juega a los dados con el cosmos, como lo dijo alguna vez el genio de Einstein. Me es imposible pensar, por un momento en las enfermedades que hacen menos perfecta esta creación, en nuestras características tan humanas y en el desperdicio del planeta acortando su existencia sin derecho alguno. De un momento a otro la depresión, el stress, el ataque de pánico y cualquier patología que describe mi psicólogo con una caligrafía indescifrable, me empuja a tener pensamientos de ira, rabia, decepción, negativismo, y sobre todo desidia; Esa inercia por hacer lo que el sistema me va indicando en el transcurso del tiempo.
Pero hoy, sentado en mi escritorio, junto al mar de la costa verde, no tan azul como quisiera, me puse a observar detenidamente la inmensidad del océano, y mientras trataba de filosofar infructuosamente sobre la vida, interrumpió mi visión periférica un brother en Parapente que parecía provenir de otro mundo, que respiraba oxigeno puro, dejando al ras del suelo el dióxido de carbono que contamina nuestra energía positiva tan limeña.
Lo vi pasar una y otra vez por mi ventana. El pata simplemente disfrutaba de la neblina costera en plena primavera, y del mar no tan azul de la costa.
Me acordé de pronto, que estaba en medio de una campaña publicitaria, que tenía que regresar a la chamba y terminar el monstruo que había empezado, pero simplemente, después de ver a este flaco volar en su parapente, me bloqueé, me olvidé de la estrategia y de los conceptos creativos. Salí a buscarlo al parque Jhon Lennon de la Av. Bertolotto donde vivo y me animé a volar para tratar de escapar, por un instante, de este bullicio, del claxon y de los gritos del amigo ambulante.
Pero ya no estaba. Con la adrenalina que tenía encima, me olvidé de la Pepa del día que tenía que tomar. No iba a regresar a la oficina, simplemente no tenia cabeza para el trabajo. La Estrategia y Conceptos Creativos simplemente se esfumaron, estaba bloqueado. Agarré zapatillas, short, polo y salí dispuesto a correr, al menos media hora, para escapar de esa bendita receta llena de pastillas que te levantan el ánimo por la mañana y que por la noche te tumban en la cama en un aterrizaje mortal.
Después de correr media hora alrededor del parque, me sentí renovado, fresco, motivado. Mentiría si dijera que me sentí una persona totalmente diferente; pero mis ideas fluyeron otra vez, tal vez por que senti la suave brisa en mi rostro, por escuchar las olas del mar, por ver a los muchachos hacer piruetas con sus Skates o por salir a vivir, y a pensar menos en ser o no ser.
Simplemente la vida continuará su curso, la tierra girará en su misma órbita durante millones de años más y el mar será igual de azul, bueno un poco menos azul en nuestra costa. Y ese brother seguirá disfrutando del cielo nublado de Lima y yo, a partir de hoy, saldré a hacer deporte y a respirar aire puro.
Prometo, la próxima vez, salir más temprano y hacer Parapente. Sí todo sale bien, les escribiré sobre la experiencia y por ahí meteré un cherry para el que quiera practicarlo.
Y sí. Aunque sea un cliché, el Deporte es Salud y tal vez sea el mejor antídoto mi querido Doc.
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